Mundo mágico
El clic del cerrojo sonó como un latigazo en el pecho. Camila se quedó quieta, con las manos sumergidas en agua helada y los ojos clavados en el
— Vámonos de aquí, Mariana. Esto ya no tiene remedio. Valentina soltó la frase como quien sacude una migaja de la mesa. Sin rabia, casi con aburrimiento. Mariana
—¿De verdad vas a dejar a tu primo en la calle, Mariana? Después de todo lo que hemos hecho por ti. La voz de mi tía Marta retumbó
El perro que persiguió mi camioneta dos paradas en la nieve y se convirtió en nuestro milagro de invierno Aquel 2 de enero, el frío mordía hasta adentro
El vestido verde esmeralda me apretaba un poco en las costillas, pero no me importaba. Me lo había puesto con la misma ilusión de aquella noche de aniversario,
El portazo de la olla retumbó en toda la cocina. Doña Isabel acababa de tapar la cazuela de barro justo cuando mis hijos estiraban sus platos. — Esto
La primera vez que oí a doña Carmen hablar del “hombre perfecto” para Valeria fue un domingo cualquiera, hacía ya tres años que estábamos casados. Estábamos en la
Ramiro entró a la tienda de mascotas con el gato en brazos. Así, sin transportadora, envuelto en una chamarra vieja de polar que ya ni para donar servía.
Lo primero que vi al llegar a casa fue el llavero de mi prometido tirado en la mesa del recibidor. Las llaves de su BMW formaban un ángulo
El yate cabeceaba con cada ola, alejándose de la costa de Key Biscayne. Valentina se aferró a la barandilla de cubierta, sintiendo cómo el viento salado le azotaba
