Valeria acababa de recostarse en el sofá de la sala, con el aroma del
En el pueblito de El Llano, Nuevo México, donde todos se conocen y las
Nunca pensé que la tierra por la que sangré y recé se convertiría en
Marisol apagó la estufa y se quedó quieta junto a la ventana de la
Der Kater hieß Vincent. Ein massiger, kohlschwarzer Kater mit einem abgeknickten Ohr, der aus
El brazalete de diamantes apareció dentro del bolso de Carla. Todos en el salón
Kennengelernt habe ich Henrik an einem völlig verregneten Juniabend in Warnemünde. Ich hatte meinen
Eduardo entró dando un portazo. El calor húmedo de julio en Houston se colaba
»Wo soll ich meine Mütze hinlegen?«, fragte Fritzi und schaute sich in unserem Flur
— ¡Mijita, te traje unos tamalitos que hice en la mañana! — Mejor tráete
