El martes que Roberto se trajo a Brittany a la casa, yo estaba en el patio regando los chiles serranos. Hacía un calor de esos que te pegan la blusa a la espalda, típico julio en San Antonio. Por el cerco se oía a la señora Ramírez peleando con su chihuahua, Oso, que le ladraba a una ardilla trepada en la troca del esposo.
Roberto
